Las experiencias que vivimos comienzan desde que imaginamos lo que experimentaremos en el futuro y algunas siguen vivas, cambiando y reconstruimos, cada vez que las recordamos.
La memoria no funciona como una cámara que registra fielmente cada detalle. Es un proceso dinámico en el que seleccionamos, organizamos y damos significado a algunos momentos mientras otros desaparecen. Aquello que nos sorprende, nos emociona, desafía nuestras ideas o fortalece nuestros vínculos tiene mayores posibilidades de permanecer en el tiempo. Por eso, las experiencias memorables no surgen por azar: se construyen cuando los distintos momentos del viaje —antes, durante y después— generan expectativas, emociones y oportunidades para interpretar lo vivido.
Para un gestor de destinos, comprender este proceso cambia la forma de planificar. Su tarea no consiste únicamente en organizar espacios, servicios o actividades, sino en crear las condiciones para que visitantes y anfitriones construyan experiencias con sentido.
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ToggleEn este ejercicio vamos a construir el recuerdo de un viaje que todavía no sucede para observar de cerca cómo se construyen los recuerdos desde lo posible y tener elementos para mejorar nuestra capacidad de diseñar nuestras propias memorias y las de nuestros clientes e interlocutores. En muchas ocasiones, la mejor manera de planificar un viaje es empezar por el relato que algún día alguien querrá contar.
Paso 1. · Salto al futuro
Cierra los ojos un momento y trata de sentir la emoción de estar planeando ese viaje con personas que fueron importantes en una etapa previa de tu vida. Recuerda quienes eran, convócalos en tu memoria a un lugar tranquilo, donde están sentados compartiendo una limonada, una infusión caliente o compartiendo tu comida favorita. Alguien tiene la idea de planear un viaje juntos. Cada quien tiene una idea distinta, aunque en secreto, la intención de quienes conforman el grupo es fortalecer los vínculos entre sí, además de conocer un lugar interesante.
Al principio hablan de playas, montañas, ciudades y comidas. Pero, la conversación cambia cuando alguien pregunta de cuál de estos viajes seguirán hablando cuando tengan setenta años y empiezan a imaginar el futuro en el que estarán hablando sobre lo que ahora planean. Sin darse cuenta, ya están viviendo el viaje y los recuerdos de algo que aún no ha ocurrido. Así, el futuro comienza a darle forma al presente.
Cuenta el recuerdo que compartirás con esas mismas personas que planearon el viaje cuando se reúnan en el futuro. Comienza así: Lo que más me gustó fue que al llegar _______________________…
No te detengas a corregir. Deja que la memoria futura se escriba sola.
Paso 2. Los momentos densos
Continúa la historia imaginando que vas con el grupo que planeó el viaje y están viviendo el viaje, desde la llegada hasta la salida. Puedes pensar en cualquier viaje o usar el siguiente ejemplo:
Impacto de llegada
Llegan a un pequeño pueblo de montaña. Al bajar del autobús, una mujer que barre la plaza les sonríe y les da los buenos días. El aroma del pan recién horneado sale de una panadería, las campanas de la iglesia marcan el mediodía y un grupo de niños juega alrededor del quiosco. En pocos minutos, el ritmo del lugar va entrando en el ritmo mismo del grupo. La cama en la que duermen tiene sábanas limpias y el agua de la regadera se templa a la temperatura deseada por cada persona. Las calles están limpias. El lugar se siente seguro.
Experiencia vivida
Durante dos días recorren senderos, aprenden a preparar un platillo tradicional con una familia del pueblo, escuchan las historias de un artesano, ayudan a sembrar un árbol, participan en la fiesta patronal y comparten tiempo alrededor de una mesa.
Circunstancia de salida
Cuando ya van a salir del hotel para ir de regreso a la estación, el recepcionista pregunta qué es lo que más les gustó. Cada persona expresa una idea.
No escribas nada. Solo imagina para seguir con el próximo viaje.
Paso 3. Los cuentos que contamos
De regreso a casa, cada persona cuenta lo que vivió en el viaje. Imagina lo que contarían estas diferentes personas:
Una se interesa especialmente en la naturaleza. Dice ______________________.
Otra se interesa especialmente en las personas. Dice ______________________.
A otra más le fascina cocinar y comer. Dice _____________________________.
Otra es especialmente religiosa. Dice ___________________________________.
Paso 4. De regreso al pasado
Ahora imagina que estás de nuevo con las personas que participaron en el viaje. Han pasado años y más de la mitad han cumplido ya setenta años. Están sentados compartiendo una limonada, una infusión caliente o compartiendo un platillo que aprendieron a disfrutar durante ese viaje que planearon hace tiempo. Hablan de lo que han contado a sus nietos o a sus familias de aquel viaje.
Es tu turno para contar. Continúa desde esa frase que escribiste en el paso uno: Lo que más me gustó fue que al llegar _______________________… y recuerdo el momento en que _____________________.
Paso 5. Reflexiona y comparte
Cuando creemos que planificamos un viaje hacia el futuro, también ocurre lo contrario: El futuro imaginado empieza a transformar nuestras decisiones presentes y las expectativas orientan nuestra atención. La atención determina también lo qué vivimos con intensidad y la emoción fortalece la memoria. Finalmente la memoria termina convirtiéndose en la historia que contamos sobre quiénes somos. Por eso, un gestor de visitantes no diseña únicamente recorridos o actividades, diseña oportunidades para que las personas construyan recuerdos con significado y momentos que tienen sentido en el futuro.
Comparte en el foro: ¿Por qué cada persona cuenta una historia diferente? ¿Qué momentos recuerda la mayoría con más claridad? ¿Qué emoción sigue presente después de algunos años? ¿Qué detalles desaparecieron porque al final no fueron importantes? ¿Cómo viajan los recuerdos en la memoria?









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