El informe de medio término entrega la cifra y deja la pregunta abierta: la asistencia al taller cayó a la mitad en el segundo trimestre, y el tablero dice en qué semana ocurrió. La pregunta que sigue, por qué esas personas se quedaron fuera, se responde sentándose con catorce personas, una por una, con un guion escrito antes y una grabadora que se enciende después de pedir permiso.
Abajo está ese trabajo de campo: escribir el guion, elegir a quién entrevistar, conseguir el consentimiento, conducir la hora de conversación y convertir el audio en hallazgos que el informe pueda sostener. Los tipos de entrevista que existen, comparados por canal, por quiénes participan y por estructura, están en tipos de entrevistas para investigar; la definición de la técnica, en entrevistar para conocer; y las características de la variante más usada, en entrevista semiestructurada.
Dos decisiones centrales del método están abiertamente disputadas en la literatura: cuánto se fija el enunciado de las preguntas, y con qué criterio se cierra el corpus. Las dos aparecen con sus posiciones enfrentadas, porque la opción elegida determina qué análisis resulta después defendible.
¿Qué es una entrevista cualitativa semiestructurada?
Los dos rasgos que hacen semiestructurada a una entrevista
La literatura metodológica la define por la conjunción de dos rasgos: un conjunto de bloques temáticos comunes que recorres con todas las personas entrevistadas, y libertad de orden, de formulación y de repregunta dentro de esos bloques. La conjunción es lo que sitúa a una entrevista en esta familia, y cada rasgo por separado deja fuera a un instrumento distinto: el que fija bloques y cierra la repregunta por un lado, y la conversación que repregunta con libertad sin recorrer bloques comunes por el otro.
De ahí salen sus dos usos característicos. El primero es la comparación entre casos, que descansa en que el guion lleve a cada participante a los mismos bloques temáticos; el orden y el enunciado concreto pueden variar sin que esa comparabilidad se pierda. El segundo es la exploración en profundidad dentro de cada bloque, donde un tema emergente puede seguirse en un caso aunque no aparezca en los demás.
Quien entrevista interviene: pedir precisión, señalar una tensión en el relato y volver sobre lo dicho forman parte del trabajo.
Lo que el material sostiene, y hasta dónde llega
Una entrevista produce discurso sobre la experiencia en situación de entrevista: relatos, justificaciones, categorías propias de quien habla, formulaciones de lo vivido hechas delante de alguien. Ese es el dato primario y también el techo de lo que el informe puede afirmar después.
Con ese material se sostiene cómo las personas nombran, relatan y justifican lo que les ocurre; qué categorías propias emplean; qué variación aparece entre casos y con qué criterios de muestreo se relaciona; y qué tensiones sostienen dentro de su propio discurso.
Hay tres cosas que este material deja fuera, y conviene tenerlas a la vista antes de escribir las conclusiones. La conducta efectiva: el paso del discurso a la práctica observable pide otro material, y ahí entra la observación. Los porcentajes, prevalencias y comparaciones estadísticas referidas a una población: el muestreo intencional retira esa autorización por numeroso que sea el corpus. Y el recuento interno, cuántos de los casos entrevistados mencionaron algo, que describe ese corpus y se lee así, porque la forma porcentual invita a leerlo como estimación poblacional.
Queda además un hueco que conviene nombrar en vez de rellenar: qué tipo de generalización distinta de la estadística sostiene este material, si teórica, analítica o por transferibilidad, y bajo qué condiciones, es una discusión abierta que pide literatura específica sobre alcance inferencial en diseños cualitativos.
Cuándo el instrumento que te toca es otro
Varias técnicas comparten el formato de conversación y tienen objetos propios. Elegir la que corresponde ahorra un corpus entero que después responde a otra pregunta.
| Técnica | Su objeto propio | Cómo funciona |
|---|---|---|
| Entrevista estructurada (presencial, telefónica, CAPI o CATI) | Administrar un cuestionario estandarizado | El orden y la literalidad están fijados, las respuestas suelen ser precodificadas y la repregunta queda cerrada |
| Entrevista cognitiva para pretest | El ítem, y no el fenómeno | Sondea cómo cada persona interpretó el enunciado, y produce evidencia para corregir el cuestionario |
| Entrevista por competencias (BEI o STAR, tradición McClelland) | Puntuar a quien responde | El guion deriva de un modelo de competencias y las respuestas se codifican contra un diccionario |
| Entrevista en profundidad o no directiva | Seguir la deriva de quien habla | Parte de una consigna amplia, interviene mínimamente y prescinde de bloques comunes |
| Entrevista narrativa (tradición Schütze) | La narración autónoma | Arranca con una única pregunta generadora y deja correr la narración hasta que quien narra la cierre |
| Entrevista episódica (Flick) | Alternar registros | Combina invitaciones a narrar situaciones concretas con preguntas por definiciones y conceptos generales |
| Entrevista itinerante (walking interview, go-along) | Dato anclado al espacio | El recorrido forma parte del instrumento y el entorno dispara recuerdos que la sala deja fuera; a cambio, los recorridos difieren entre casos y el corpus es menos alineable |
La diferencia con la estructurada está en la fijación del orden y de la letra, y el canal es asunto aparte: una semiestructurada puede conducirse por teléfono sin dejar de serlo. El mapa completo de técnicas, con cómo se combinan dentro de un diagnóstico, está en técnicas y herramientas de investigación.
¿Cómo se prepara una entrevista cualitativa?
El guion de entrevista cualitativa: bloques, preguntas y pilotaje
Antes del guion va una frase escrita en el cuaderno, sin lenguaje de proyecto: quiero entender por qué las familias que hospedaron una temporada dejaron pasar la siguiente. Esa frase gobierna todo lo demás, porque el guion tiene que poder mapearse a las preguntas de investigación, con cada bloque justificable por lo que aporta a alguna de ellas. Los bloques de rapport y de contexto biográfico caben dentro de ese criterio, porque sitúan a la persona y bajan la tensión del primer minuto. Si la pregunta todavía está tomando forma, problematizar para encontrar soluciones creativas es el ejercicio que la afina, y el marco lógico es donde suelen estar escritos los resultados que el guion va a interrogar.
| Bloque | Qué hace | Cuántas preguntas |
|---|---|---|
| Entrada | Sitúa a la persona en su propia historia con el tema: a qué se dedica, desde cuándo, con quién | 1 o 2 |
| Recorrido | Pide que cuente la experiencia en orden, de principio a fin | 2 o 3 |
| Profundización | Vuelve sobre los momentos que aparecieron en el recorrido | 3 o 4 |
| Cierre | Abre lo que el guion dejó fuera | 1 |
Cuatro reglas para redactar cada pregunta, y la primera es la que más material salva:
- La pregunta evita contener la categoría de respuesta. Un enunciado que la trae dentro la obtiene de vuelta: «cuéntame cómo fue la primera temporada» rinde, y «¿te pareció difícil la primera temporada?» devuelve un sí o un no sobre una palabra que puso el guion.
- Pide una historia antes que una valoración. «¿Te acuerdas de una ocasión concreta?» produce un dato utilizable; «¿qué te pareció la experiencia?» produce un adjetivo.
- Una idea por pregunta. Las preguntas dobles se contestan por la mitad más fácil.
- Usa las palabras de la gente. Si en el territorio se dice «los que vienen», el guion dice «los que vienen», y la repregunta pide aclaración de esas mismas palabras.
La pregunta de cierre conviene mantenerla igual en todas las entrevistas: «¿Qué te esperabas que te preguntara y no te pregunté?». Es la que más veces reabre el diseño de una investigación en curso.
El guion se pilotea antes del campo con unas pocas personas, que es donde se detectan las preguntas que traen la respuesta dentro, y se corrige con lo que el pilotaje muestre. Puede seguir ajustándose durante el trabajo, con cada ajuste anotado en la nota de campo. Las entrevistas piloto pueden integrarse al corpus cuando el guion aplicado en ellas lo permite.
⚠️ Descargable pendiente: la plantilla imprimible de este guion, con los cuatro bloques y el espacio para las preguntas de cada uno, está en preparación y se enlazará desde este apartado. Para un uso concreto ya resuelto está la guía de entrevista identitaria.
La fijeza del enunciado: dos posiciones, y la que elijas gobierna el campo
Aquí la literatura está partida, y el estudio elige.
Una posición mantiene sustancialmente el mismo enunciado en cada entrevista, para preservar la equivalencia del estímulo: todas las personas responden a la misma pregunta, y la comparación se apoya en esa identidad. La otra adapta la formulación al vocabulario de cada participante, sosteniendo que lo comparable es el tema y no la pregunta, y que una pregunta que la persona no reconoce como suya produce una respuesta de menor calidad.
La elección se sostiene de forma coherente durante todo el campo, porque de ella depende qué comparación resulta después defendible. Dentro de cada bloque, en cualquiera de las dos posiciones, el orden y la repregunta quedan a criterio de quien entrevista, y volver sobre una contradicción del relato es una intervención legítima del método.
A cuántas personas entrevistar, y de dónde vienen las cifras que circulan
Las cifras que se repiten en las guías proceden de tradiciones distintas, así que se leen por separado en vez de promediarse en una recomendación única.
- Alrededor de doce entrevistas. Se ha reportado que en poblaciones relativamente homogéneas y con un dominio temático acotado dejan de aparecer categorías nuevas cerca de esa cifra, con la mayor parte del contenido emergiendo en las primeras seis. La homogeneidad es parte del hallazgo, y con perfiles muy distintos cada perfil corre su propio recorrido.
- De tres a diez casos. Es el orden de magnitud con el que trabajan los diseños fenomenológicos, que estudian pocos casos en profundidad.
- La población completa. Cuando el universo relevante está acotado y es enumerable, un comité, un consejo, quienes ocupan un cargo, el equipo entero de un programa, el número de entrevistas lo fija la cobertura de esa población, y la no respuesta de una parte se nombra y se documenta como tal. Un diseño planteado en términos de saturación sobre un universo así tiene el criterio mal elegido.
El criterio de cierre también está disputado. La saturación convive con una corriente reconocida que la rechaza y propone en su lugar la suficiencia de información o la adecuación de la muestra al diseño, que se argumenta por la especificidad de la muestra, la calidad del diálogo y la estrategia de análisis. Los dos caminos exigen justificar el cierre como decisión declarada.
Declarar saturación obliga además a decir con qué procedimiento observable se comprobó: en qué entrevistas dejaron de aparecer categorías nuevas y sobre qué análisis. Eso implica analizar en paralelo al campo.
A quién se busca sí se decide antes. El muestreo es intencional y por criterios explícitos de variación, declarados antes del campo y revisables durante, con la revisión documentada. Para armar esa lista están el mapa de actores y, para la parte de diseño, qué tipo de muestreo conviene a cada investigación.
El consentimiento, antes de encender la grabadora
La grabación requiere consentimiento informado explícito y previo, y son cinco cosas dichas en el mismo minuto: quién organiza el estudio, para qué se va a usar el material, quién va a tener acceso a él, cuánto tiempo se conserva y cómo se retira alguien si cambia de opinión. Después viene la pregunta, y la respuesta se registra.
El consentimiento se sostiene a lo largo de toda la conversación: sigue siendo revocable mientras la entrevista ocurre, y una persona puede pedir que un tramo quede fuera después de haberlo dicho. Cuando alguien prefiere seguir sin grabación, la entrevista continúa con notas a mano.
Y cuando media un vínculo jerárquico o institucional entre quien entrevista y quien responde, la voluntariedad de participar y la libertad de negarse necesitan condiciones explícitas, dichas en voz alta y sostenidas por el encuadre.
📌 Sobre el marco normativo. Lo descrito aquí son requisitos metodológicos y éticos de la técnica. La legislación de protección de datos, los requisitos del comité de ética, las reglas sectoriales para poblaciones específicas y los plazos de conservación varían por país, por institución y por sector, y pueden imponer obligaciones adicionales y formas documentales propias. Verificar qué régimen aplica es trabajo previo al campo.
¿Cómo se conduce la conversación?
Las intervenciones que sostienen la hora de conversación
Las entrevistas de este tipo duran habitualmente entre 60 y 90 minutos. El material corto también rinde, y la duración por sí sola dice poco sobre la calidad de lo obtenido.
Cuatro movimientos cubren casi todo lo que hace falta durante esa hora:
- El silencio de tres segundos. Después de una respuesta, esperar. La segunda mitad de lo que la persona tenía que decir sale en ese hueco.
- El eco. Repetir las últimas tres palabras con tono de pregunta: «¿se acortó la temporada?» invita a seguir sin dirigir hacia ninguna categoría.
- La petición de ejemplo. «¿Te acuerdas de una ocasión concreta?» convierte una idea general en un episodio con fecha, lugar y personas.
- El resumen para comprobar. «Entonces lo que pesó fue el transporte, ¿lo estoy entendiendo bien?» somete tu interpretación a corrección mientras quien puede corregirla está delante.
Al salir, antes de subir al coche, se escribe la nota de campo: el contexto del encuentro, lo que se dijo fuera de grabación, las impresiones de quien entrevistó y los ajustes que el guion recibió. Forma parte del corpus y se escribe inmediatamente, porque el detalle que la sostiene se pierde en horas. Lo dicho fuera de grabación queda ahí como contexto, y usarlo después como dato citable requiere consentimiento específico para ese uso.
Tu posición y el modo de administración forman parte del dato
La posición de quien entrevista respecto de quien responde, institucional, jerárquica, de género, de edad, de pertenencia al grupo, modula qué resulta decible en esa conversación. Toda entrevista se hace desde alguna posición, así que el método la trata como dato: se registra en la nota de campo y se usa en el análisis para leer qué pudo decirse y qué quedó fuera en cada encuentro. Escrita como párrafo final del informe, esa reflexión pierde su función, porque su trabajo es entrar en la interpretación de cada caso.
El modo de administración también cambia el material. Entre modos con entrevistador y modos autoadministrados, y entre habla y texto escrito, las respuestas difieren en extensión, elaboración y espontaneidad. Cuando un estudio combina presencial, videollamada, chat y correo asincrónico, esas diferencias pueden leerse como diferencias entre personas, y la mitigación consiste en tratar la modalidad como condición de producción del material dentro del análisis.
Del audio a los hallazgos: la transcripción se decide antes de transcribir
El nivel de detalle de la transcripción lo fija el tipo de análisis previsto. Transcripción literal con limpieza cuando el análisis es temático; transcripción con pausas, solapamientos y marcas paralingüísticas cuando el análisis es conversacional o del discurso. La decisión se toma antes de empezar, porque la transcripción es ya una operación analítica.
Después se agrupan los pasajes de todas las entrevistas que hablan de lo mismo, y cada montón se nombra con una frase que venga de la gente. La comparación entre casos alcanza hasta donde llegó el recorrido común: lo que se exploró con cada participante admite comparación, y lo que emergió en un solo caso se afirma de ese caso.
Cuando el análisis codifica el material, el control de fiabilidad disponible es la doble codificación con medida de acuerdo intercodificador, y su pertinencia depende de la tradición analítica en la que se trabaje. Esa medida informa de una cosa concreta: la consistencia con que dos personas aplican el mismo sistema de códigos. La calidad de la interpretación construida encima se argumenta por otra vía.
Y una regla de la casa aplica en este tramo: si algo va entrecomillado, es textual. Una cita arreglada para que suene mejor cambia de estatuto y deja el terreno del dato.
Y la anonimización llega hasta el cargo, la localidad y la frase característica. Cubre los identificadores indirectos además del nombre: cargo, antigüedad, localidad, combinaciones de rasgos, frases reconocibles. En poblaciones pequeñas o muy definidas, dos o tres atributos ordinarios juntos identifican a una persona ante quien conoce el contexto, que suele ser exactamente quien lee el informe. El trabajo consiste en encontrar el nivel de descripción que preserva el valor analítico del caso sin reconstruir su identidad: «una persona del equipo técnico, con varios años en el programa» sostiene el análisis donde «el coordinador de la unidad de seguimiento desde 2019» resulta identificable en una organización de treinta personas.
Los cinco sesgos que se llevan una entrevista por delante
- La pregunta que trae la respuesta dentro, que devuelve la categoría puesta por el guion. Se caza en el pilotaje.
- La posición de quien entrevista, que modula qué resulta decible. Se registra en la nota de campo y entra en el análisis de cada caso.
- El modo de administración, cuyas diferencias se leen como diferencias entre personas. Entra en el análisis como condición de producción.
- La deriva del sistema de códigos, que la doble codificación con medida de acuerdo intercodificador controla.
- La saturación declarada de memoria, que se sostiene con análisis concurrente al campo y registro de en qué entrevistas ocurrió.
Sobre otros sesgos que suelen citarse en este terreno, como la deseabilidad social, la memoria retrospectiva o la autoselección de quienes aceptan participar, las fuentes consultadas dan base para mencionarlos y la magnitud queda para literatura específica.
Con qué se combina
Cada combinación de abajo responde a un límite concreto de los ya enunciados.
Observación
Cuando la pregunta incluye la práctica efectiva además del discurso sobre ella, y comparar lo que se dice con lo que se ve es informativo por sí mismo. El procedimiento está en observar para descubrir.
Encuesta o entrevista estructurada
Cuando el estudio necesita prevalencias junto a la comprensión de los mecanismos. Cada instrumento cubre lo que el otro deja fuera, y así se sostiene el componente cualitativo de una línea base.
Grupo focal
Cuando hace falta escuchar a varias personas a la vez y ver cómo se responden entre ellas, con las reglas de moderación que trae cómo organizar un grupo focal.
Entrevista cognitiva
Cuando del trabajo cualitativo se deriva un cuestionario, es el procedimiento propio para comprobar cómo se interpretan sus ítems antes de aplicarlo.
Entrevista episódica o narrativa
Cuando el objeto pide relatos extensos de situaciones o una narración autónoma. Alternarlas dentro de un estudio exige explicitar qué aporta cada una, porque producen materiales de distinta forma.
Priorización participativa
Cuando los hallazgos tienen que convertirse en decisiones con la gente entrevistada, el paso siguiente está en priorización participativa.
Antes de salir a campo conviene revisar con qué mirada se llega. La ficha ojos limpios con mente participante es corta, es gratuita y trabaja justo eso: cómo escuchar de manera que la respuesta esperada se quede en el cuaderno.
Preguntas frecuentes sobre las entrevistas cualitativas
¿Qué es una entrevista semiestructurada?
La que recorre con todas las personas entrevistadas un conjunto de bloques temáticos comunes y deja libre dentro de cada bloque el orden, la formulación y la repregunta. La conjunción de esos dos rasgos es lo que la define.
¿Cuántas entrevistas hacen falta?
Depende del diseño. Con población acotada y enumerable, las que cubran esa población. Con población abierta, se ha reportado que alrededor de doce bastan en grupos homogéneos y temas acotados, y los diseños fenomenológicos trabajan con tres a diez casos en profundidad.
¿Cuánto dura una entrevista cualitativa?
Habitualmente entre 60 y 90 minutos, y el material corto también rinde. La duración por sí sola dice poco sobre la calidad de lo obtenido.
¿Hay que hacer siempre las preguntas con las mismas palabras?
La literatura está partida. Una posición conserva el enunciado para preservar la equivalencia del estímulo y otra lo adapta al vocabulario de cada persona. Elige una, justifícala y sostenla durante todo el campo.
¿Puedo decir que el 40 % de las personas entrevistadas piensa X?
Ese recuento describe tu corpus y se lee como descripción de tu corpus. La forma porcentual invita a leerlo como estimación de una población, y el muestreo intencional retira esa autorización.
¿Qué tiene que decir el consentimiento?
Quién organiza el estudio, para qué se usará el material, quién accede a él, cuánto tiempo se conserva y cómo se retira alguien. Se pide antes de grabar y sigue siendo revocable durante toda la conversación.
¿Basta con cambiar los nombres para anonimizar?
La anonimización cubre también cargo, antigüedad, localidad, combinaciones de rasgos y frases características. En grupos pequeños, dos o tres atributos ordinarios juntos identifican a una persona ante quien conoce el contexto.
¿Sirve una entrevista para saber qué hace la gente?
Sostiene lo que las personas dicen, relatan y justifican. Para la práctica observable, la observación aporta un registro que la entrevista deja fuera, y comparar los dos materiales es informativo por sí mismo.
Referencias
- Creswell, J. W. (2012). Educational Research: Planning, Conducting, and Evaluating Quantitative and Qualitative Research.
- Taherdoost, H. (2021). Data Collection Methods and Tools for Research: A Step-by-Step Guide to Choose Data Collection Technique for Academic and Business Research Projects.
- Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (2002). Handbook for Monitoring and Evaluation.
- Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS) y Organización Mundial de la Salud (2016). Pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud con seres humanos.
- Jefremovas, V. (1995). Qualitative Research Methods: An Annotated Bibliography. IDRC.
- Olson, K., Smyth, J. D., Horwitz, R., Keeter, S., Lesser, V., Marken, S., Mathiowetz, N., McCarthy, J., O’Brien, E., Opsomer, J., Steiger, D., Sterrett, D., Su, J., Suzer-Gurtekin, Z. T., Turakhia, C. y Wagner, J. (2019). Report of the AAPOR Task Force on Transitions from Telephone Surveys to Self-Administered and Mixed-Mode Surveys. AAPOR.
¿Qué pregunta de tu guion te dio la respuesta que cambió el rumbo de la investigación, y en qué momento de la entrevista apareció? Cuéntalo como te salga. Y si hay algo que se ve mejor de lo que se explica, déjalo también: una foto, un dibujo, el enlace de un video.


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