La convocatoria pide una línea base y el proyecto arranca en seis semanas. Lo que hay que decidir antes de que salga la primera persona a campo es qué se va a medir, a quién, con qué instrumento y en qué fecha, porque ninguna de esas cuatro cosas se puede cambiar después sin perder la comparación.
Abajo está el método completo, con lo que cada decisión te autoriza a afirmar al final y los sesgos que se comen la medición cuando alguna de las cuatro se resuelve tarde.
¿Para qué sirve una línea base?
Para cuatro cosas, y sólo la primera es la que todo el mundo nombra.
Fija los valores iniciales de los indicadores que el proyecto se comprometió a mover. Da la base para fijar metas que no sean un número redondo puesto a ojo, porque una meta se formula contra un punto de partida conocido. Permite estratificar la muestra o focalizar la intervención en quien más lo necesita. Y entrega el conjunto documentado de definiciones con el que la medición final va a tener que repetirse.
Su producto útil es ese conjunto documentado, y no un dato suelto para rellenar una casilla de la matriz.
¿Qué es una línea base?
La medición de las variables de interés tomada antes de que las unidades queden expuestas a la intervención. Esa anterioridad es lo que la constituye, y de ahí sale el criterio práctico: un dato anterior al programa es línea base cuando mide los indicadores comprometidos, con las mismas definiciones operativas que volverán a usarse al final.
La definición pide una condición: que exista un momento identificable de primer contacto entre el programa y las unidades. Cuando la entrada es gradual o difusa y no hay una fecha única de arranque, la anterioridad deja de discriminar y lo que tienes es un corte descriptivo. La excepción ordenada son los diseños escalonados por cohortes: ahí cada cohorte tiene su fecha de inicio y su propia medición previa, y la exigencia se cumple cohorte por cohorte.
El otro sentido del término, que conviene no mezclar
En sistemas de información ambiental o territorial, «línea base» nombra el estado de referencia de un conjunto de indicadores en actualización permanente. Ahí no denota anterioridad a una intervención, sino punto de partida de una serie, y es el sentido con el que trabajan estudios como el diseño de la línea base ambiental de la Amazonía colombiana (García et al., 2007).
Los dos usos son legítimos y piden cosas distintas. Lo que sigue está escrito para el primero.
La fecha que la define es el primer contacto, no el primer desembolso
Aquí se pierde la mitad de las líneas base que se levantan tarde. La anterioridad se cuenta desde el primer contacto del programa con las personas: el anuncio público, la convocatoria, la inscripción, la entrega de listados o la visita de selección. Todas esas cosas ya modifican expectativas y conducta, y todas ocurren antes de que salga el primer peso.
El riesgo de anticipación crece con dos cosas: cuánto vale el beneficio a ojos de quien lo espera, y cuánto puede esa persona ajustar su conducta a corto plazo. Un programa de apoyo al ingreso anunciado con tres meses de antelación tiene ese riesgo alto; una intervención de infraestructura que nadie puede anticipar con su conducta, bajo.
Así que la fecha de campo se fija contra el primer contacto y no contra el calendario administrativo del proyecto.
Qué te autoriza a afirmar, según la tradición que sigas
No hay una sola posición sostenida sobre esto, y conviene saber en cuál estás antes de escribir el informe final.
| Tradición | Qué exige | Qué autoriza a afirmar |
|---|---|---|
| Evaluación de impacto | Un contrafactual construido: grupo de comparación, asignación aleatoria o un diseño cuasiexperimental identificado | Efecto atribuido a la intervención |
| Basada en teoría | Una teoría del cambio explícita, verificación de sus eslabones y descarte sistemático de explicaciones rivales | Contribución, sin grupo de comparación |
| Cuasiexperimental de diseño | Elementos estructurales como las variables dependientes no equivalentes (Coryn y Hobson, 2011) | Descarte de amenazas concretas, sin grupo de comparación y sin apoyarse en la teoría del programa |
La primera considera insuficiente cualquier lectura antes-después. La segunda sostiene que la contribución se puede afirmar sin contrafactual, si la cadena causal está explícita y las explicaciones rivales se descartaron una por una. Esa cadena es justamente lo que produce una teoría del cambio.
Lo que la comparación temporal sostiene siempre, sin contrafactual de ningún tipo: el estado inicial con su dispersión, la distribución entre subgrupos cuando la muestra se dimensionó para estimarlos, la cobertura alcanzada, el cumplimiento de metas fijadas contra ese punto de partida, y el cambio observado en el tiempo como descripción.
¿Cómo se levanta una línea base?
Los diez componentes de una línea base que sirve
Las variables que entran se derivan de la teoría del cambio o del marco lógico de la intervención. Medir todo lo que el trabajo de campo permite produce informes voluminosos que no alimentan ninguna comparación posterior, y una variable omitida en la línea base no se recupera después.
Derivar de la teoría incluye los eslabones intermedios y las variables de contexto que explican por qué el programa funciona distinto en unos sitios que en otros.
- Indicadores comprometidos con sus definiciones operativas, eslabones intermedios y variables de contexto incluidos.
- Instrumento y modo de aplicación, fijados de modo que puedan repetirse idénticos.
- Periodo de referencia declarado para cada variable de flujo autoinformada.
- Marco o padrón y diseño, muestral o censal, con el cálculo que lo justifica.
- Plan de desagregación por los ejes de equidad comprometidos, con el tamaño por estrato resuelto en el diseño.
- Llave de seguimiento y datos de contacto, guardados aparte del archivo de análisis.
- Calendario anclado al ciclo de las variables con estacionalidad.
- Componente cualitativo, cuando la teoría del cambio tiene eslabones que ningún indicador numérico captura.
- Cada valor reportado con su dispersión e incertidumbre.
- Archivo documental y microdatos.
Las cinco cosas que tienen que seguir iguales hasta la medición final
Esta es la parte que decide si vas a poder comparar, y se resuelve entera en el diseño.
El instrumento. Mismo texto de preguntas, mismas definiciones operativas. El cambio de instrumento entre mediciones es en sí una amenaza a la validez de la comparación (Campbell y Stanley). Hay una excepción: si el instrumento inicial resultó inválido para lo que decía medir, conservarlo perpetúa el error, y lo que corresponde es cambiarlo, documentar el cambio y calibrar.
El modo de aplicación. Presencial o telefónico, papel o dispositivo. La exigencia es más estricta en temas sensibles al modo, como conductas estigmatizadas, violencia o ingresos, y más laxa en mediciones físicas.
El momento del ciclo. Cuando las variables tienen ciclo anual —ingreso agrícola, seguridad alimentaria, empleo temporal, morbilidad estacional, asistencia escolar— las dos mediciones se toman en el mismo momento del año. Comparar noviembre contra mayo no es interpretable como cambio. No aplica a variables de stock de movimiento lento como escolaridad acumulada o propiedad de vivienda.
El periodo de referencia. En variables de flujo con autoinforme —ingreso, consumo, gasto, horas trabajadas— conviven periodos de días, de un mes y de un año, y las estimaciones que producen no son intercambiables entre sí. Es una decisión del equipo, así que se justifica, se declara y se repite idéntica. El trabajo del Grupo Técnico Especializado de Medición del Ingreso y el Bienestar (Vazquez, 2024) documenta lo que está en juego en esa elección.
La llave de seguimiento. Si el diseño pretende seguir a las mismas unidades, hace falta una llave que permita reencontrarlas, única, estable y capaz de resistir movilidad y homonimia. Sin ella no tienes un panel: tienes dos cortes transversales, y la comparación sólo se puede hacer entre medias agregadas. La excepción son los diseños de corte repetido con marco estable, donde el interés es el nivel poblacional y no la trayectoria de cada quien.
A cuánta gente medir depende de lo que vayas a afirmar
Las dos tradiciones producen números distintos con los mismos datos, y conviene no confundirlas:
- Si el diseño pretende estimar el efecto, el tamaño se calcula por el efecto mínimo que querrás detectar al final, no por la precisión descriptiva del diagnóstico inicial. En diseños por conglomerados, la potencia depende sobre todo del número de conglomerados.
- Si el estudio es diagnóstico o de focalización, sin medición final comparable prevista, el cálculo por potencia no aplica y el estudio se presenta como lo que es.
El cálculo de potencia exige una hipótesis sobre el tamaño del efecto esperado. Donde no hay base para postularlo, el número resultante hereda la arbitrariedad del supuesto, y eso se declara.
Y si la población está delimitada y listada de antemano, lo que gobierna es la cobertura del padrón, que se verifica contra la población que dice listar. Cualquier cifra de tamaño de muestra sobra ahí. El resto de exigencias —mismo instrumento, anterioridad, llave, documentación— siguen aplicando igual en un censo. Y un valor obtenido por censo tampoco es exacto: la no respuesta y el error de medición siguen actuando sobre él.
Para la parte de diseño muestral, en qué tipo de muestreo conviene a cada investigación está la comparación entre tipos.
Los siete sesgos que arruinan una línea base
Reconstrucción retrospectiva
Cuando la intervención ya empezó y se reconstruye el estado inicial por recuerdo, actúan dos sesgos distintos: el de memoria, que degrada la exactitud, y el de justificación retrospectiva, que desplaza el recuerdo hacia un punto peor del que fue. Los eventos fechados y salientes se recuerdan razonablemente: un nacimiento, una cosecha, la compra de un activo, un cambio de vivienda. Los flujos frecuentes y poco memorables, no. Mitigación: anclar el recuerdo en eventos fechados y preferir variables que un registro anterior y ajeno al programa ya fijó.
Anticipación
El contacto previo del programa altera lo que vas a medir. Mitigación: fijar la fecha de campo contra el primer contacto.
Expectativa creada por el propio levantamiento
Aplicar la línea base crea en las personas la expectativa de recibir el beneficio. Es un problema de validez además de un agravio, porque contamina la medición posterior. Mitigación: desactivarla explícitamente en el consentimiento.
Incentivo de quien responde
Cuando la persona sabe que la medición determina su elegibilidad o la continuidad del beneficio, el dato declarado responde a ese incentivo además de a la realidad. El sesgo tiene dirección, y puede actuar en direcciones opuestas en la línea base y en la medición final. Mitigación: separar al equipo de medición del equipo que decide la elegibilidad.
Regresión a la media por selección de extremos
Seleccionar participantes por su valor extremo —los más pobres, los de peor desempeño, los de mayor síntoma— produce una mejora aparente al final aunque el programa no haga nada. Focalizar en quien peor está puede ser correcto como decisión; lo que no se sostiene es leer esa mejora como efecto. El artefacto crece con el error de medición de la variable de selección y con lo extremo del corte.
Atrición diferencial
La pérdida de unidades entre las dos mediciones sesga la comparación cuando quienes se pierden difieren entre grupos o difieren en el valor inicial. Por eso la pérdida se reporta por grupo y contrastada en características basales, en vez de resumirse en una tasa global. Los umbrales de atrición que circulan en las guías son convenciones: ninguno describe cuánto sesgo hay, que depende de cuánto difieren quienes se perdieron y no sólo de cuántos son.
Agolpamiento en el umbral
Cuando la elegibilidad se decide por puntaje o corte con datos declarados, la distribución del criterio cerca del umbral es donde se diagnostica el problema. No aplica cuando el criterio viene de un registro ajeno a quien responde.
Tres situaciones que piden un cuidado aparte
Cuando la intervención ya empezó
La reconstrucción posterior es una segunda mejor opción reconocida, con los límites del sesgo 1. Aceptar esos límites al entrar en el encargo es muy distinto de descubrirlos al redactar el informe final.
Donde la reconstrucción se sostiene bien es en variables que un registro anterior y ajeno al programa fija sin intervención del recuerdo: matrícula escolar, actas de nacimiento, registros de propiedad. Los registros administrativos aportan cobertura y anterioridad genuina, a cambio de definiciones que fijó otro proceso y de una calidad que varía entre unidades reportantes.
Dos avisos sobre registros: uno con cobertura declarada total registra a quien el sistema alcanza, lo que ya es un criterio de selección; y dos variables con el mismo nombre en el registro y en tu cuestionario pueden medir cosas distintas. El desajuste es mayor en variables construidas —pobreza, deserción, caso confirmado— y menor en hechos vitales. Verificar la equivalencia de definiciones es trabajo previo.
El archivo que nadie te pide y hace falta
El informe de línea base es una entrega. El archivo es otra, y es la que permite que la medición final replique lo que se midió:
- el cuestionario aplicado;
- el manual de codificación y las definiciones operativas;
- el marco y el diseño muestral;
- las tasas de respuesta y sus motivos;
- los microdatos.
Conservarlo accesible es responsabilidad del equipo, separada del acto de entregárselo a quien financia. Y las llaves de identificación se guardan aparte del archivo de análisis.
Lo que se recorta primero cuando aprieta el presupuesto es el re-contacto, y su efecto no aparece en la línea base: aparece como atrición en la medición final, dos años después, cuando ya no hay nada que hacer. Las otras partidas que se omiten con frecuencia son la visita previa de negociación de acceso, el piloto —que es campo real aunque no produzca dato analizable— y el reenvío a campo de los casos con inconsistencias.
Lo que el consentimiento tiene que desactivar
Además de lo habitual, el consentimiento de una línea base dice explícitamente que responder no determina el acceso al beneficio, cuando ese sea el caso. Es la mitigación del sesgo 3 y es, a la vez, lo que se le debe a quien dedica una hora a contestar sin recibir nada a cambio.
El efecto es más fuerte donde el programa es visible y deseado, y donde quien aplica el instrumento se percibe como parte del programa. Por eso conviene que no lo sea.
Con qué se combina
La línea base se deriva de la cadena de resultados y alimenta el sistema de seguimiento. El resto del circuito está en marco lógico, para la matriz que fija indicadores y medios de verificación, y en tu tablero de control, para la parte de mirar los números cada trimestre.
El componente cualitativo hace interpretable el cambio medido sin cuantificarlo, y aporta más donde el resultado buscado es un cambio de práctica, de norma o de relación. Para esa parte, cómo hacer entrevistas cualitativas tiene el procedimiento de campo.
¿Tienes que montar el sistema de medición de tu proyecto? El curso de indicadores orientadores trabaja la construcción de indicadores con tu propio caso, desde la definición operativa hasta la fuente del dato.
Preguntas frecuentes sobre la línea base
¿Qué es una línea base?
La medición de las variables comprometidas tomada antes de que las personas queden expuestas a la intervención, con las mismas definiciones operativas que se usarán al final.
¿Cuándo se levanta?
Antes del primer contacto del programa con las personas: antes del anuncio, de la convocatoria, de la inscripción y de la visita de selección. No antes del primer desembolso.
¿Sirve para demostrar que el proyecto causó el cambio?
Por sí sola, no. Sostiene el estado inicial, las metas, la cobertura y el cambio observado como descripción. Afirmar efecto atribuido pide un contrafactual; afirmar contribución pide una teoría del cambio explícita y el descarte de explicaciones rivales.
¿Qué pasa si la intervención ya empezó?
Se reconstruye, asumiendo el sesgo de memoria y el de justificación retrospectiva, y apoyándose en registros anteriores y ajenos al programa donde existan.
¿Se puede hacer una línea base cualitativa?
Sí, y registra el estado inicial de procesos, relaciones y prácticas. Hace interpretable el cambio; no mide su magnitud.
¿Cuántas personas hay que medir?
Depende de lo que vayas a afirmar: por potencia si vas a estimar un efecto, por error muestral si es diagnóstico, y por cobertura del padrón si la población está listada y vas por el censo.
¿Puedo cambiar el cuestionario entre las dos mediciones?
Sólo si el inicial resultó inválido para lo que decía medir. En ese caso se cambia, se documenta el cambio y se calibra.
¿Qué hago si pierdo gente entre las dos mediciones?
Reportar la pérdida por grupo y contrastarla en características iniciales. Una tasa global no dice cuánto sesgo hay.
Referencias
- Ortegón, E., Pacheco, J. F. y Prieto, A. (2005). Metodología del marco lógico para la planificación, el seguimiento y la evaluación de proyectos y programas. CEPAL / ILPES.
- Comisión Europea (2004). Aid Delivery Methods, Volume 1: Project Cycle Management Guidelines.
- Campbell, D. T. y Stanley, J. C. Experimental and Quasi-Experimental Designs for Research.
- Cook, T. D. y Campbell, D. T. (1979). Quasi-experimentation.
- Rossi, P. H., Lipsey, M. W. y Freeman, H. E. (2003). Evaluation: A Systematic Approach.
- Coryn, C. L. S. y Hobson, K. A. (2011). Using nonequivalent dependent variables to reduce internal validity threats in quasi-experiments. New Directions for Evaluation.
- Glymour, M. M., Weuve, J., Berkman, L. F., Kawachi, I. y Robins, J. M. (2005). When is baseline adjustment useful in analyses of change? American Journal of Epidemiology.
- Austin, P. C. (2009). Balance diagnostics for comparing the distribution of baseline covariates between treatment groups. Statistics in Medicine.
- Morgan, K. L. y Rubin, D. B. (2012). Rerandomization to improve covariate balance in experiments. The Annals of Statistics.
- García, J. et al. (2007). Diseño de la línea base de información ambiental sobre los recursos naturales y el medio ambiente en la Amazonia colombiana.
- Vazquez, R. M. C. (2024). Hacia una encuesta social general. Resultados del Grupo Técnico Especializado de la Medición del Ingreso y el Bienestar.
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