Marco lógico: qué es, cómo construir la matriz y ejemplo de un proyecto

Marco lógico - Portada - Rompecabezas

La Matriz de Marco Lógico (MML) lleva años acompañando mi trabajo. Para quienes colaboramos en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de proyectos, programas y políticas públicas, es uno de esos instrumentos que reaparece una y otra vez: al formular una intervención, al discutir indicadores, al preparar un sistema de seguimiento o al intentar explicar qué esperamos que cambie y por qué.

Con el tiempo también he aprendido que una matriz bien ordenada no necesariamente representa un proyecto bien pensado. Podemos completar objetivos, indicadores, medios de verificación y supuestos y, aun así, dejar sin resolver la pregunta más importante: ¿por qué creemos que las actividades que vamos a realizar producirán el cambio que buscamos?

Ahí es donde, para mí, el marco lógico sigue teniendo valor. No tanto como una tabla que hay que completar, sino como una forma de poner sobre la mesa el razonamiento que conecta lo que hacemos, lo que entregamos y los cambios a los que queremos contribuir.

En este artículo revisaremos qué es el marco lógico, cómo se construye su matriz, qué conviene mirar con cuidado al formular indicadores y supuestos y un ejemplo completo para llevar estos conceptos a la práctica.

¿Para qué una matriz de marco lógico?

Diseñar un proyecto obliga a responder una pregunta que parece sencilla: ¿por qué creemos que las actividades que vamos a realizar producirán el cambio que buscamos?

La Matriz de Marco Lógico ayuda a poner esa respuesta sobre la mesa.

No sirve solamente para ordenar objetivos en una tabla. Su utilidad está en hacer visible el razonamiento que conecta actividades, productos, cambios esperados y objetivos de mayor alcance, junto con las condiciones externas que necesitamos para que esa cadena funcione.

Por eso una matriz puede estar perfectamente rellenada y, aun así, describir un proyecto débil. El trabajo importante ocurre antes y alrededor de sus celdas.

Cuando se utiliza como parte de un proceso de diseño, la matriz obliga a hacer explícitas varias decisiones que de otro modo pueden quedar dispersas: qué problema se quiere abordar, qué cambio se espera producir, qué entregará directamente el proyecto, cómo sabremos si se avanza y qué condiciones externas pueden favorecer o limitar esa trayectoria.

Su valor no está, entonces, en reducir un proyecto a dieciséis celdas, sino en permitir que revisemos la lógica que las conecta.

¿Qué es el marco lógico?

El Enfoque de Marco Lógico es una metodología de planificación utilizada para diseñar, gestionar, monitorear y evaluar proyectos y programas.

Su aplicación suele combinar el análisis del problema, las partes interesadas, los objetivos y las alternativas de intervención. Uno de sus principales productos es la Matriz de Marco Lógico (MML), que sintetiza la intervención y muestra cómo se espera pasar de lo que el proyecto hace a los cambios que busca producir.

Esta distinción importa: el enfoque no es lo mismo que la matriz.

La matriz es una forma de organizar y comunicar la lógica de una intervención. El enfoque incluye el proceso de análisis que permite llegar a ella. Cuando empezamos directamente por llenar las casillas, corremos el riesgo de obtener una matriz formalmente correcta que simplemente ordena decisiones que todavía no han sido suficientemente discutidas.

La matriz clásica organiza cuatro niveles:

NivelPregunta que respondeEjemplo
Objetivo general o fin¿A qué cambio de mayor alcance queremos contribuir?Mejorar las oportunidades de desarrollo económico de una comunidad
Propósito u objetivo específico¿Qué debería cambiar en la población o sistema con el que trabajamos?Aumentar el uso de herramientas de gestión por organizaciones comunitarias
Resultados o productos¿Qué entregará directamente el proyecto?Personas formadas y organizaciones acompañadas
Actividades¿Qué debemos hacer para producir esos resultados?Diagnosticar necesidades, impartir talleres y desarrollar mentorías

A estos niveles se suman columnas para indicadores, medios o fuentes de verificación y supuestos.

Los nombres cambian entre instituciones. Fin puede aparecer como goal u objetivo general; propósito como objetivo específico u outcome; y resultados como productos u outputs. Antes de trasladar una matriz de una agencia a otra conviene revisar su terminología y sus reglas particulares.

¿Cómo funciona la lógica vertical del marco lógico?

Una buena matriz permite ver, de manera compacta, qué espera conseguir un proyecto, cómo sabremos si está ocurriendo y de qué condiciones externas depende.

Pero su valor principal está en obligarnos a examinar las conexiones.

La lógica vertical puede leerse de abajo hacia arriba:

actividades → productos → propósito → objetivo general

Entre un nivel y el siguiente hay una hipótesis.

Podemos organizar veinte talleres y cumplir el cronograma, por ejemplo, sin que las personas participantes incorporen lo aprendido a su práctica. El taller pertenece al terreno de las actividades. El aprendizaje adquirido puede ser un producto. La aplicación posterior de ese aprendizaje corresponde a otro nivel de cambio.

La Comisión Europea distingue actualmente los outputs, que se encuentran bajo control directo de la intervención, de los outcomes, que están bajo su influencia pero no bajo su control completo. Esa diferencia resulta especialmente útil para no confundir lo que hacemos con lo que cambia gracias a lo que hacemos.

Las cuatro columnas de la matriz de marco lógico

La versión clásica de la matriz se construye cruzando los niveles anteriores con cuatro tipos de información.

Resumen narrativoIndicadoresMedios de verificaciónSupuestos
Objetivo generalCambio al que contribuimosCómo observaremos ese cambioDe dónde saldrán los datosCondiciones externas relevantes
PropósitoCambio esperado en población o sistemaCómo sabremos si ocurrióFuentes y métodos de mediciónCondiciones necesarias para sostenerlo
ResultadosProductos o servicios entregadosCómo comprobaremos su producciónRegistros, sistemas, documentosCondiciones para que sean utilizados
ActividadesTrabajo que realizará el proyectoSegún el formato, recursos o hitosPlanes y registros operativosCondiciones para producir los resultados

No todas las agencias utilizan exactamente esta estructura. Existen matrices que eliminan las actividades, incorporan líneas de base y metas como columnas independientes o adaptan la cadena a su propio sistema de gestión. La lógica es más estable que la plantilla. La propia Comisión Europea utiliza actualmente formatos que incorporan de manera explícita líneas de base, metas y fuentes de datos.

Cómo hacer un marco lógico paso a paso

Una matriz resulta mucho más útil cuando aparece al final de un proceso de razonamiento y no al principio.

  1. Delimita el problema que justifica la intervención. Conviene distinguir el problema de sus causas y sus consecuencias. “Falta de capacitación”, por ejemplo, puede ser una causa, una explicación tentativa o incluso una solución formulada al revés. Todavía no sabemos cuál hasta analizar la situación.
  2. Identifica a las partes interesadas. Pregunta quién vive el problema, quién influye sobre él, quién tomará decisiones, quién ejecutará el proyecto y quién puede facilitar o dificultar los cambios buscados. Participación no significa reunir a muchas personas en una sala; significa decidir qué conocimientos y qué capacidad de decisión necesita aportar cada parte.
  3. Convierte el análisis del problema en objetivos. El árbol de objetivos permite explorar qué condiciones tendrían que cambiar. No todas terminarán dentro del proyecto: algunas quedarán fuera de su alcance y otras podrán convertirse en supuestos.
  4. Compara alternativas. Un mismo problema suele admitir distintas estrategias. La matriz debería representar la alternativa elegida, no sustituir la discusión sobre por qué se eligió.
  5. Construye la cadena vertical. Define actividades, resultados, propósito y objetivo general. Después comprueba cada salto: si realizamos estas actividades, ¿son suficientes para producir estos resultados? Si disponemos de esos resultados, ¿por qué esperamos que ocurra el cambio siguiente?
  6. Identifica los supuestos. Incluye condiciones externas relevantes para que la lógica funcione. Un problema interno de gestión que el proyecto puede resolver no debería esconderse como supuesto.
  7. Formula los indicadores. Cada indicador debe observar el nivel al que pertenece. Un indicador de propósito no debería limitarse a contar talleres, materiales entregados o personas registradas si el propósito habla de cambios en prácticas, capacidades o condiciones.
  8. Comprueba las fuentes de información. Pregunta de dónde vendrán los datos, con qué periodicidad podrán obtenerse y a qué coste. Si un indicador es prácticamente imposible de verificar, quizá el problema sea el indicador.
  9. Define líneas de base y metas cuando corresponda. Una línea de base establece el punto de referencia frente al que podremos interpretar el cambio. La Comisión Europea señala actualmente que, cuando no está disponible al contratar una intervención, debería recogerse a más tardar durante la fase inicial.
  10. Revisa la matriz completa. Léela como una serie de hipótesis, no como cuatro filas independientes. Los huecos aparecen muchas veces justo en los pasos que parecían obvios.

Ejemplo de marco lógico de un proyecto

Pensemos en un proyecto educativo y social ficticio cuyo propósito sea fortalecer la capacidad de organizaciones comunitarias para formular y gestionar sus propios proyectos.

Los valores siguientes son únicamente didácticos. Una matriz real necesitaría partir del diagnóstico y de una línea de base del territorio concreto.

NivelResumen narrativoIndicadoresMedios de verificaciónSupuestos
Objetivo generalContribuir a fortalecer la capacidad de organizaciones comunitarias para impulsar iniciativas de desarrollo en su territorio% de organizaciones participantes que mantienen proyectos activos 18 meses después de la intervenciónSeguimiento a organizaciones y registros de proyectosExiste un entorno institucional que permite desarrollar las iniciativas
PropósitoLas organizaciones participantes incorporan herramientas de diagnóstico, planificación y seguimiento en la gestión de sus proyectosAl finalizar 12 meses, 70 % de las organizaciones participantes aplica al menos tres de las herramientas acordadas con criterios previamente definidosRevisión documental, entrevistas y ficha de seguimientoLas organizaciones mantienen equipos con capacidad para aplicar las herramientas
Resultado 1Personas de las organizaciones desarrollan capacidades para formular y monitorear proyectos100 personas completan el proceso y 80 % alcanza el criterio de desempeño establecido en ejercicios aplicadosRegistros de participación y rúbricas de ejerciciosLas personas participantes disponen del tiempo necesario para completar el proceso
Resultado 2Las organizaciones cuentan con acompañamiento para aplicar las herramientas a iniciativas propias20 organizaciones completan un ciclo de acompañamiento y elaboran una matriz de planificación aplicable a un proyecto realMatrices elaboradas y registros de mentoríaLas organizaciones cuentan con una iniciativa sobre la cual trabajar
ActividadesDiagnóstico de necesidades, formación, ejercicios aplicados, mentorías y sesiones de revisiónHitos de ejecución definidos en el plan de trabajoCronograma, registros y productos del proyectoDisponibilidad de facilitación, espacios y medios acordados

El ejemplo muestra una distinción que suele perderse.

“100 personas capacitadas” no demuestra que las organizaciones gestionen mejor sus proyectos. Informa de un producto de la intervención. Para observar el propósito necesitamos mirar qué hacen posteriormente las organizaciones con esas capacidades.

Ese cambio de nivel parece pequeño en la matriz, pero transforma lo que el proyecto deberá monitorear.

Indicadores: medir el cambio correcto

Uno de los errores más frecuentes al construir un marco lógico consiste en elegir indicadores porque son fáciles de contar.

Número de reuniones. Número de talleres. Número de asistentes. Número de manuales entregados.

Todos pueden aportar información, pero sólo responden a determinados niveles.

Si el propósito es “mejorar la aplicación de prácticas agroecológicas”, el número de personas que participaron en una capacitación no mide todavía esa aplicación. Si el propósito es “aumentar la permanencia escolar”, el número de materiales educativos distribuidos tampoco la mide.

La pregunta útil es: ¿qué observaríamos en la realidad si este objetivo se estuviera cumpliendo?

Las prácticas institucionales varían respecto de la fórmula exacta que debe seguir un indicador. Algunos manuales clásicos utilizan cantidad, calidad y tiempo; otros emplean criterios SMART o RACER. La Comisión Europea recomienda actualmente indicadores relevantes, aceptados, creíbles, fáciles de monitorear y resistentes a manipulación. Lo importante es no confundir el criterio de redacción con la función del indicador.

Qué son los supuestos en el marco lógico

Los supuestos hacen visible una parte que muchos proyectos dejan implícita: qué tiene que ocurrir fuera de nuestra intervención para que la cadena funcione.

Imaginemos que un proyecto capacita a equipos municipales para utilizar un nuevo sistema de información. El proyecto puede desarrollar la herramienta, formar a los equipos y acompañar su incorporación. Pero quizá la utilización sostenida dependa de que las instituciones mantengan personal suficiente, conectividad o determinada normativa.

Esas condiciones pueden ser relevantes para la lógica del proyecto sin estar completamente bajo su control.

Aquí conviene distinguir supuestos de riesgos internos. Una contratación retrasada, una mala coordinación del equipo o un presupuesto insuficiente para una actividad prevista son problemas de gestión, no condiciones externas que la matriz pueda trasladar fuera de la responsabilidad del proyecto.

La Comisión Europea define los supuestos precisamente como condiciones externas necesarias para el éxito de la intervención y conecta su identificación con el análisis y la gestión de riesgos.

Control, influencia y rendición de cuentas

Aquí aparece una de las discusiones importantes del marco lógico.

Los proyectos suelen tener un control considerable sobre sus actividades y productos. Pueden comprometerse a realizar una investigación, desarrollar una plataforma o prestar un servicio si cuentan con los recursos acordados.

A medida que ascendemos hacia outcomes e impactos intervienen más actores y más condiciones.

Un manual de metodología del Banco Mundial, por ejemplo, coloca los productos dentro de la responsabilidad directa de gestión y señala que el objetivo de desarrollo queda fuera del control directo del equipo. El enfoque contemporáneo de la Comisión Europea describe los outcomes como cambios bajo influencia directa, pero no bajo control directo.

Eso no significa que el proyecto pueda desentenderse de los cambios.

Significa que gestionar hacia un resultado y controlar un resultado son cosas distintas.

Esta distinción me ha resultado especialmente útil al trabajar con matrices de marco lógico.

Cuando no diferenciamos entre aquello que una intervención controla, aquello sobre lo que puede influir y aquello que depende principalmente del contexto, es fácil terminar atribuyendo al proyecto responsabilidades que no puede asumir o, en el extremo contrario, utilizando los supuestos para explicar cualquier resultado que no se alcanzó.

¿El marco lógico tiene que ser participativo?

El marco lógico tiene una larga relación con los enfoques participativos de planificación, especialmente a través de ZOPP, desarrollado por la cooperación alemana a partir de la década de 1980.

Pero participación y matriz no son sinónimos.

La historia del propio ZOPP muestra esta tensión. Sus talleres buscaban incorporar perspectivas de distintos actores, pero también recibieron críticas cuando la secuencia metodológica se aplicaba de forma rígida o la participación terminaba convertida en un requisito formal. Las revisiones posteriores pusieron más énfasis en adaptar herramientas y formas de participación al contexto del proyecto.

Una matriz no revela por sí misma cómo fue construida.

Por eso conviene describir con precisión el proceso. Si fue cocreada con organizaciones del territorio, podemos explicar quién participó y cómo. Si la produjo un equipo técnico a partir de entrevistas y documentación, podemos decir exactamente eso.

Llamar participativa a una matriz no nos dice, por sí solo, cómo fue construida. Para sostener esa característica conviene poder explicar quién participó, en qué momentos y sobre qué decisiones tuvo capacidad de incidencia.

Límites del marco lógico

En mi experiencia, el marco lógico empieza a perder utilidad cuando intentamos pedirle que represente más de lo que su estructura permite. Su principal fortaleza es reducir una intervención compleja a una cadena comprensible; precisamente por eso, también puede quedarse corta cuando el cambio depende de múltiples rutas, relaciones entre actores, retroalimentaciones o resultados emergentes.

Cuando la cadena puede explicarse razonablemente como una secuencia de actividades, productos y cambios, la matriz suele ser una herramienta muy eficiente. Cuando para hacerla caber tenemos que ocultar relaciones, bifurcaciones o mecanismos importantes, prefiero ampliar el análisis con una teoría de cambio antes que forzar la matriz.

El Banco Mundial ha recogido varias críticas habituales: la simplificación excesiva, la tendencia a dejar fuera resultados no previstos y el riesgo de que la matriz quede congelada y deje de representar un contexto cambiante. También recuerda que el marco lógico es una ayuda para la evaluación, no un sustituto de ella.

Por eso no hace falta elegir entre “usar marco lógico” o “usar teoría de cambio” como si fueran herramientas rivales en todos los casos.

En una intervención relativamente lineal, una buena matriz puede resumir bastante bien la lógica relevante. Cuando hay múltiples rutas causales, relaciones sistémicas o cambios emergentes, una teoría de cambio puede ofrecer el espacio que la matriz no tiene.

¿Puede el marco lógico demostrar que un proyecto causó un resultado?

No por sí solo.

La matriz documenta la hipótesis causal del proyecto: esperamos que determinadas actividades produzcan ciertos productos y que, dadas ciertas condiciones, éstos contribuyan a cambios posteriores.

Pero escribir esa relación no la demuestra.

Aunque todos los indicadores alcancen sus metas, todavía puede ser necesario investigar cuánto del cambio observado se debe a la intervención, qué otros factores intervinieron y si ocurrieron efectos no previstos.

La evaluación de atribución o contribución necesita un diseño adicional adecuado a la pregunta evaluativa.

Ésta es una de las razones para no convertir el marco lógico en el universo completo del monitoreo y la evaluación.

¿Cambia el marco lógico en un proyecto educativo, social, productivo o de inversión?

La lógica general puede mantenerse, pero cambia aquello que necesitamos observar.

Tipo de proyectoPregunta especialmente importante
Proyecto educativo¿El aprendizaje se traduce en conocimientos, capacidades, prácticas o desempeños diferentes?
Proyecto social¿Qué cambios aparecen en personas, organizaciones, relaciones o condiciones sociales?
Proyecto productivo¿Los productos o servicios generados se traducen en cambios de producción, ingresos, productividad, acceso o sostenibilidad?
Proyecto de inversión¿La infraestructura o activo producido genera realmente los servicios y beneficios por los que se justificó la inversión?

La estructura no sustituye el conocimiento del sector. Un buen marco lógico de un proyecto educativo necesita comprender procesos de aprendizaje; uno productivo necesita entender mercados y producción; y uno social necesita comprender las relaciones y condiciones que intervienen en el cambio buscado.

La matriz no es el proyecto

Quizá ésta sea la comprobación más útil antes de cerrar un marco lógico.

La matriz no contiene todo lo necesario para gestionar una intervención.

El cronograma desarrolla cuándo se realizarán las actividades. El presupuesto indica con qué recursos. El plan de monitoreo y evaluación precisa frecuencias, responsabilidades, métodos y flujos de información. Una teoría de cambio puede representar mecanismos y rutas que no caben en la matriz. Y una evaluación puede formular preguntas que la matriz nunca anticipó.

Lo que sí puede hacer el marco lógico es dejarnos una pregunta difícil a tiempo:

¿tenemos razones suficientes para esperar que lo que vamos a hacer conduzca al cambio que estamos prometiendo?

Después de años de trabajar con esta herramienta, esa sigue siendo para mí la pregunta que justifica utilizarla: ¿tenemos razones suficientes para esperar que lo que vamos a hacer conduzca al cambio que estamos prometiendo?

Cuando una matriz nos obliga a discutir esa pregunta antes de comprometer recursos, está haciendo bastante más que ordenar dieciséis celdas.

Fuentes de referencia

Para profundizar en la metodología, sus componentes y las distintas formas en que se ha aplicado, pueden consultarse las siguientes fuentes:

  • Ortegón, Edgar; Pacheco, Juan Francisco; Prieto, Adriana (2005). Metodología del marco lógico para la planificación, el seguimiento y la evaluación de proyectos y programas. CEPAL / ILPES. Es una de las referencias en español más completas para el análisis de involucrados, árbol de problemas y objetivos, estructura analítica del proyecto, construcción de la matriz, indicadores, medios de verificación y supuestos. Consultar en CEPAL
  • Aldunate, Eduardo; Córdoba, Julio (2011). Formulación de programas con la metodología de marco lógico. CEPAL / ILPES. Desarrolla el uso del marco lógico para la formulación y evaluación de programas y lo vincula explícitamente con la gestión para resultados. Consultar en CEPAL
  • Comisión Europea. Managing an intervention: Logical Framework Approach (LFA). Presenta el Enfoque de Marco Lógico como una herramienta de análisis y gestión dentro del ciclo de intervención de la cooperación europea y enlaza con los recursos metodológicos utilizados para la planificación, seguimiento y reporte de resultados. Consultar en la Comisión Europea
  • World Bank (2005). The Logframe Handbook: A Logical Framework Approach to Project Cycle Management. Manual de referencia sobre la lógica vertical y horizontal del marco lógico, su utilización durante el ciclo del proyecto y la relación entre productos, propósito, supuestos e indicadores. Consultar el manual del Banco Mundial
  • USAID (2012). Technical Note: The Logical Framework. Presenta el marco lógico como herramienta de diseño y gestión y revisa conceptos como indicadores, línea de base, metas, indicadores proxy y medios de verificación. También resulta útil para entender la tradición del LogFrame desarrollada en la cooperación estadounidense. Consultar la nota técnica de USAID
  • Gasper, Des (2000). Logical Frameworks: Problems and Potentials. International Institute of Social Studies, Erasmus University Rotterdam. Aporta una mirada crítica sobre las posibilidades y límites del enfoque, incluida su simplificación de procesos complejos, las tensiones entre planificación y control y la evolución participativa asociada con ZOPP. Consultar en Erasmus University Repository

Estas referencias no presentan una única versión del marco lógico. Sus diferencias en vocabulario, estructura de la matriz, interpretación de los niveles de resultados y papel de la participación forman parte de la evolución del método. Para aplicar la herramienta en un proyecto concreto conviene revisar, además, las disposiciones de la institución financiadora o responsable del programa.

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