Monólogos encubiertos entre verdades absolutas

people with hands gathered in the middle

El biólogo y filósofo chileno Humberto Maturana a quien tanto admiro, sostenía que el lenguaje no es solo un intercambio de palabras, sino una coordinación de acciones y emociones. Cuando predomina el monólogo, las personas no buscan comprender al otro, buscan confirmar sus propias certezas. En esas condiciones, la participación se convierte en un trámite y los acuerdos suelen ser frágiles.

Las organizaciones comunitarias de gestión de destinos están especialmente expuestas a este fenómeno. Sus reuniones reúnen a personas con intereses legítimos y distintos: el gobierno que quiere resultados rápidos, la comunidad que quiere autonomía, la empresa que quiere rentabilidad, la organización civil que quiere proceso. Cuando cada uno llega con su certeza blindada, lo que parece una mesa de diálogo es en realidad una colección de monólogos simultáneos: cada persona hablando, nadie escuchando, todos convencidos de que el problema es el otro.

Este ejercicio busca poner en evidencia que cuando estamos absolutamente seguros de algo, generalmente estamos impedidos para escuchar lo que necesitamos saber

Un monólogo encubierto no es el que se hace en voz alta, en soledad. Es el que ocurre en medio de una reunión, disfrazado de pregunta, de argumento o de escucha. La persona habla, pero ya decidió antes de hablar. Pregunta, pero ya tiene la respuesta. Escucha, pero está construyendo su contraargumento mientras el otro habla. Lo que parece diálogo es, en realidad, dos o más monólogos que se turnan. ¿Recuerdas una reunión donde sentiste que nadie te estaba escuchando realmente y que tú tampoco estabas escuchando del todo?

Tener una postura clara no es el problema. El problema es cuando esa postura nos vuelve impermeables, cuando nada de lo que el otro diga puede modificar lo que ya decidimos desde antes de la conversación. En las organizaciones de gestión de destinos, las certezas más peligrosas no son las que se declaran abiertamente, sino las que operan en silencio: “este proyecto no va a funcionar”, “ese actor siempre bloquea todo”, “ya sé lo que van a decir”.

Conversar implica estar dispuesto a escuchar, reflexionar, revisar las propias convicciones y aceptar que el encuentro con otra persona puede transformar la manera de comprender un problema. No se trata de convencer, se trata de construir juntos una realidad compartida. Para Maturana, esto solo es posible cuando hay una emoción de fondo que él llamaba la biología del amor: no como sentimiento romántico, sino como la disposición a reconocer al otro como un legítimo otro en la convivencia.

5 pasos para vivir un monólogo encubierto y sus consecuencias

Puedes realizar el ejercicio con miembros de un comité establecido o ficticio. Se necesitan al menos grupos de 5 personas. Si se trata de un comité ficticio puedes invitar a personas de la familia, colegas, amigos o compañeros de trabajo. Los jugadores se turnarán el rol que indique su tarjeta de forma aleatoria. Si son más de 5 participantes, más de uno puede compartir el rol de opositores, cuestionadores o silenciosos.

Paso 1. La preparación secreta

Prepara las siguientes fichas de los tres casos para ser repartidas entre los participantes. Puedes usar tarjetas de colores o llevarlas organizadas por caso marcadas con el número o nombre del caso y el rol. Cada ficha contiene las instrucciones para cada rol. En el reverso de cada ficha se escribe el nombre del caso y el rol para asegurar que al repartirlas los roles se intercambien.

white bridge surrounded by trees

CASO 1 — El puente que divide al pueblo

Ficha A — El presentador

Una agencia de cooperación internacional llega a una reunión del comité de gestión de destinos con una propuesta ya elaborada: construir un puente sobre el río que separa al pueblo de la comunidad vecina durante la temporada de lluvias. El representante de la agencia presenta el proyecto con entusiasmo. Tiene financiamiento, tiene planos, tiene plazos. Solo necesita que el comité diga que sí y que la decisión sea, en sus palabras, “participativa”.

FICHA B — El proponente (Representante de la agencia de cooperación)

Tu postura: Estás convencido de que el puente es exactamente lo que el destino necesita. Tienes datos, tienes fotos, tienes el apoyo de tu institución. La propuesta ya está casi lista, solo falta la firma de la comunidad.

Tu actitud: Hablas con entusiasmo y seguridad. Cuando alguien hace una pregunta, escuchas los primeros segundos y luego continúas con tu argumento. No es que no quieras escuchar, es que ya sabes lo que van a decir y ya tienes la respuesta preparada.

Frases que puedes usar:

  • “Entiendo la preocupación, pero los datos muestran que…”
  • “Ya hemos implementado esto en otras comunidades con mucho éxito.”
  • “El proceso será completamente participativo — de hecho, esta reunión es parte de ese proceso.”
  • “Si no aprovechamos este financiamiento ahora, lo perdemos.”

Lo que nunca dices: cuánto tiempo dura realmente el financiamiento, qué condiciones tiene, quién decide el diseño final del puente.

FICHA C — El opositor

Tu postura: El puente suena bien en papel, pero ya viste antes cómo terminan estos proyectos: la agencia se va, el mantenimiento queda en manos de la comunidad sin recursos, y el puente termina siendo un problema más que una solución. No confías en la propuesta ni en quien la trae.

Tu actitud: Escuchas con los brazos cruzados. Cuando el proponente habla, miras a los lados buscando que alguien más comparta tu escepticismo. Cuando hablas, eres directo y no te disculpas por serlo.

Frases que puedes usar:

  • “¿Y quién va a mantener el puente cuando ustedes se vayan?”
  • “Eso mismo dijeron con el proyecto de ecoturismo hace tres años.”
  • “Que sea participativo no significa que sea nuestro.”
  • “Antes de hablar de puentes, habría que hablar de para quién es el puente.”

Lo que nunca dices: que en el fondo no estás completamente seguro, que parte de tu oposición viene del enojo acumulado con proyectos anteriores.

FICHA D — El cuestionador

Tu postura: No tienes una postura fija sobre el puente — lo que sí tienes es una pregunta para cada afirmación. No para bloquear, sino porque genuinamente no entiendes algunas cosas. Aunque en este rol, tus preguntas llegan tan seguido que el proponente nunca puede terminar de responder una antes de que llegue la siguiente.

Tu actitud: Estás inclinado hacia adelante, con cara de interés genuino. Levantas la mano antes de que el proponente termine. No interrumpes con agresividad, interrumpes con curiosidad, que a veces es igual de frustrante.

Frases que puedes usar:

  • “Perdón, antes de continuar — ¿qué pasa si la comunidad vecina no quiere el puente?”
  • “¿Quién decide dónde se construye exactamente?”
  • “¿Participativo significa que podemos decir que no?”
  • “Un momento — ¿dijiste que el financiamiento cubre también el mantenimiento?”

Lo que nunca dices: tu propia opinión sobre si el puente es buena idea o no.

FICHA E — El silencioso

Tu postura: Tienes una opinión muy clara y es que a nadie en esta sala le importa lo que tú piensas. Has intentado hablar antes en reuniones así y siempre hay alguien que habla más fuerte.

Tu actitud: Escuchas todo. Asientes o niegas con la cabeza según lo que escuchas. Si alguien te pregunta directamente, das una respuesta muy corta y vuelves al silencio. Al final del tiempo asignado, si nadie te preguntó, tienes permitido decir en voz alta: “Nadie me preguntó, pero yo vivo en la ribera del río.”

Frases que puedes usar:

  • (Si te preguntan directamente) “Depende de para quién sea el puente.”
  • (Si nadie te pregunta al final) “Nadie me preguntó, pero yo vivo en la ribera del río.”

Lo que nunca dices: que sabes exactamente cómo afectaría el puente a las familias que viven junto al río, porque nadie se lo preguntó.

brown and green grass field near body of water under cloudy sky during daytime

CASO 2 — El evento de concientización

FICHA A — El presentador

El presidente de un grupo conservacionista internacional llega al comité con una propuesta: organizar un evento de concientización sobre el cambio climático. Quiere convocatoria amplia, medios, autoridades. Cree que si la gente entiende lo que está pasando con el clima, actuará diferente. El problema es que no todos en la sala comparten ni su urgencia ni sus premisas.

FICHA B — El proponente (presidente de una organización ambientalista)

Tu postura: El cambio climático es la amenaza más grave que enfrenta el destino. Si no hacemos algo ahora, dentro de diez años no habrá nada que gestionar. Este evento es urgente, necesario y no admite demora.

Tu actitud: Hablas con convicción moral. Cuando alguien cuestiona o niega, lo ves con una mezcla de incredulidad y paciencia forzada, como quien explica algo obvio por décima vez. Cada pregunta te parece una pérdida de tiempo frente a la urgencia del tema.

Frases que puedes usar:

  • “La ciencia es clara — esto no está en debate.”
  • “Si esperamos el consenso perfecto, será demasiado tarde.”
  • “No estoy pidiendo que crean en mí, estoy pidiendo que escuchen a los científicos.”
  • “¿Cuándo fue la última vez que llovió en temporada aquí?”

Lo que nunca dices: que el evento ya está casi organizado y que solo necesita el respaldo formal del comité.

FICHA C — El opositor

Tu postura: No niegas que el clima cambia, lo ves todos los días en tus cultivos o en las temporadas turísticas. Lo que no aceptas es que sea culpa humana, que un evento lo vaya a resolver, o que el comité deba gastar recursos en eso cuando hay problemas más concretos sin resolver.

Tu actitud: Escuchas con paciencia aparente pero con una sonrisa levemente escéptica. Cuando hablas, usas ejemplos locales concretos para contradecir argumentos globales.

Frases que puedes usar:

  • “El clima siempre ha cambiado — mis abuelos también vieron sequías.”
  • “¿Cuánto va a costar el evento y de dónde sale ese dinero?”
  • “Un evento no va a cambiar el clima — ni la opinión de nadie que ya la tenga formada.”
  • “Hay problemas reales aquí que no necesitan un evento para verse.”

Lo que nunca dices: que en privado sí nota cambios en el clima que le preocupan — pero admitirlo frente al grupo le parece una derrota.

FICHA D — El cuestionador

Tu postura: Crees en el cambio climático y en la necesidad de actuar, pero no estás seguro de que un evento de concientización sea la mejor estrategia. ¿Para quién es el evento? ¿Qué cambia después?

Tu actitud: Haces preguntas que el proponente no esperaba. No quieres bloquearlo, genuinamente quieres entender si el evento va a funcionar.

Frases que puedes usar:

  • “¿Qué queremos que haga diferente la gente después del evento?”
  • “¿Hemos medido si los eventos anteriores de concientización cambiaron algo?”
  • “¿A quién va dirigido — a los que ya creen o a los que no creen?”
  • “¿Podría ser una acción concreta en lugar de un evento?”

Lo que nunca dices: tu propia propuesta alternativa, esperas a que alguien te la pida.

FICHA E — El silencioso

Tu postura: Llevas años enseñando a niños sobre el medio ambiente local y sabes perfectamente qué funciona y qué no para cambiar actitudes. Pero en esta reunión, donde hablan los adultos con poder, nadie te va a preguntar.

Tu actitud: Tomas notas. Asientes cuando escuchas algo que tiene sentido. Niegas levemente con la cabeza cuando escuchas algo que sabes que no va a funcionar. Si alguien te mira buscando tu opinión, sonríes educadamente y bajas la vista.

Frases que puedes usar:

  • (Si te preguntan) “Los niños aprenden cuando hacen, no cuando escuchan.”
  • (Si nadie te pregunta al final) “Llevo quince años trabajando esto en el aula. Nadie me preguntó.”

Lo que nunca dices: que tiene una metodología probada que podría hacer que el evento realmente funcione — pero que nadie en esta sala la conoce porque nunca le han dado la palabra.

a pile of baskets sitting next to each other

CASO 3 — La marca que une o divide

FICHA A — El presentador

La hija de un artesano con años de experiencia regresa de estudiar fuera y propone crear una marca colectiva para comercializar juntos las canastas de mimbre o las macetas de barro, según la región. La idea es simple: si todos venden bajo la misma marca, consiguen mejores precios, más visibilidad y acceso a mercados que ninguno puede alcanzar solo. Lo que no es simple es ponerse de acuerdo en quién decide cómo se hace, quién entra y quién queda fuera.

FICHA B — El proponente (hija del artesano)

Tu postura: Has intentado vender solo durante años y sabes que el mercado premia a quien tiene volumen y consistencia. La marca colectiva es la única salida para que los artesanos de este destino no desaparezcan. No entiendes por qué es tan difícil convencer a los demás de algo tan obvio.

Tu actitud: Eres apasionado y un poco impaciente. Cuando alguien pone obstáculos, los ves como falta de visión. Escuchas las objeciones, pero ya tienes preparada la respuesta antes de que terminen de hablar.

Frases que puedes usar:

  • “Si seguimos cada quien por su lado, en cinco años no hay artesanos aquí.”
  • “La marca no nos quita identidad — nos da fuerza.”
  • “Ya lo hicieron en Oaxaca, en Chiloé, en toda América Latina — ¿por qué nosotros no?”
  • “No estoy pidiendo que confíen en mí — estoy pidiendo que confíen en la idea.”

Lo que nunca dices: que ya tiene avanzadas conversaciones con un comprador externo que quiere la marca — y que el plazo para decidir se acaba pronto.

FICHA C — El opositor
(Artesana mayor con taller propio y clientela establecida)

Tu postura: Has construido tu reputación sola, con tu nombre y tu diseño. Una marca colectiva significa que tu trabajo va a mezclarse con el de otros que no tienen tus estándares. Si algo sale mal en la marca, pierdes lo que tardaste décadas en construir.

Tu actitud: Escuchas con respeto — conoces al proponente y le tienes afecto. Pero tu desconfianza no es personal: es con el proceso. ¿Quién decide los estándares de calidad? ¿Quién administra el dinero? ¿Qué pasa si alguien incumple?

Frases que puedes usar:

  • “¿Quién decide qué calidad entra en la marca y qué calidad no?”
  • “Mi nombre ya es mi marca — ¿para qué necesito otra?”
  • “Las cooperativas que conozco siempre terminan igual: dos o tres cargando el trabajo y todos compartiendo los beneficios.”
  • “No digo que no — digo que antes de decir sí necesito entender quién manda.”

Lo que nunca dices: que en el fondo le atrae la idea — pero que ha sido quemada antes y no está dispuesta a serlo de nuevo.

FICHA D — El cuestionador

Tu postura: La idea de la marca te parece interesante, pero hay demasiadas preguntas sin respuesta. ¿Quién diseña la marca? ¿Puede cada artesano seguir vendiendo también con su propio nombre? ¿Qué pasa con quien no puede cumplir el volumen mínimo?

Tu actitud: Eres curioso y genuino — no estás en contra, estás confundido. Tus preguntas son específicas, operativas, y el proponente no siempre tiene la respuesta.

Frases que puedes usar:

  • “¿La marca nos obliga a vender solo a través de ella o podemos seguir vendiendo solos?”
  • “¿Quién diseña el logo y los criterios de calidad?”
  • “¿Qué pasa si un artesano vende bajo la marca pero baja su calidad?”
  • “¿Hay experiencias similares en la región que podamos visitar antes de decidir?”

Lo que nunca dices: que ya tiene ideas propias para el diseño de la marca — y que le daría mucho gusto participar si le dieran un rol claro.

FICHA E — El silencioso

Tu postura: La marca suena bien — pero tú no tienes tiempo para reuniones, no tienes dinero para invertir en el proceso y no confías del todo en que tu voz vaya a contar cuando se tomen las decisiones reales. Has visto demasiadas veces cómo las decisiones ya están tomadas antes de que empiece la reunión.

Tu actitud: Escuchas con atención. Asientes a algunas cosas, frunces el ceño en otras. Si alguien te pregunta, dices algo corto y vuelves a escuchar. Nadie suele preguntarte.

Frases que puedes usar:

  • (Si te preguntan) “¿Y quién cuida a los hijos mientras vamos a las reuniones de la marca?”
  • (Si nadie te pregunta al final) “Nadie me preguntó si puedo participar en los tiempos que proponen.”

Lo que nunca dices: que tiene uno de los mejores diseños del grupo — pero que sin apoyo para el proceso, no puede competir con quienes tienen más tiempo y más recursos.

Paso 2. El monólogo compartido

El grupo simula una reunión de comité de gestión de destinos.

Quien propuso el ejercicio explica la dinámica: Cada persona defenderá su rol sin anunciarlo, sin declarar “estoy jugando el papel de opositor”. Simplemente habla, argumenta, pregunta o calla según el rol que le fue asignado. La única regla es que nadie puede cambiar de postura durante la discusión. Aunque escuchen algo que les haga dudar, se quedan en su rol.

Si van a usar los tres casos el orden sugerido es el siguiente:

  • Caso 1 (el puente) para calentar. El conflicto es visible y el monólogo del proponente es fácil de identificar.
  • Caso 2 (el evento climático) para profundizar. El opositor tiene razones legítimas aunque la postura sea incómoda. Genera más tensión real.
  • Caso 3 (la marca artesanal) para cerrar. El conflicto es el más sutil.

Se reparten las tarjetas del primer caso entre los participantes. El que tiene el rol de presentador lee el caso en voz alta. Los demás leen el rol que le toca y entregan la tarjeta al presentador. Cuando todos están listos, el presentador da la señal para que comience la reunión. Los participantes interactúan libremente durante 10 minutos sin turnos forzados, como en una reunión real. Al terminar los 10 minutos se detiene la reunión.

Paso 3. La conversación genuina

Al terminar el primer caso, se recogen las tarjetas. Ahora el grupo repite la misma situación con el mismo proyecto, el mismo tema, pero con una sola diferencia: esta vez nadie tiene un rol asignado. Cada persona habla desde su opinión real. Y antes de responder a lo que alguien dijo, repite con sus propias palabras lo que entendió que el otro estaba diciendo, no para estar de acuerdo, sino para confirmar que lo escuchó.

Si quien habló dice “sí, eso es lo que quise decir”, entonces puede responder. Si dice “no, quise decir otra cosa”, escucha de nuevo antes de responder. Esta técnica, conocida como escucha activa reflectiva, no garantiza el acuerdo. Garantiza algo más valioso: que cuando haya desacuerdo, sea sobre lo que realmente se dijo y no sobre lo que cada quien interpretó desde su certeza previa.

Al final de 15 minutos se suspende la discusión y se continúa con el próximo caso.

Paso 4. Reflexión consciente

Cada participante responde las siguientes preguntas: ¿Cambió algo en la forma de ver el proyecto, aunque sea levemente? ¿Qué se sintió diferente entre esta conversación y la del paso 2? ¿Qué emociones notaron en el cuerpo en cada uno de los roles que jugaron, cuál les generó más tensión, impaciencia o frustración?

Paso 5. Comparte en comunidad

Reflexiona y comparte en el foro:

¿En cuál de los tres casos te costó más trabajo mantener tu rol y qué te dice eso sobre tus propias certezas en situaciones reales?

¿Reconociste en algún rol algo que tú mismo haces en reuniones reales, aunque no lo hayas elegido conscientemente?

¿Hubo un momento en la conversación genuina donde algo que alguien dijo cambió levemente tu forma de ver el tema?

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