La ciencia cognitiva, la psicología ambiental y la sociología del ocio muestran que la calidad de una experiencia está más vinculada con la manera de mirar que con el tamaño, la notoriedad o el valor oficial del patrimonio.
Cuando caminamos con una intención específica, nuestro cerebro activa procesos de observación, memoria, creatividad y aprendizaje que difícilmente aparecen cuando permanecemos sentados. Rachel y Stephen Kaplan demostraron que los entornos restauradores recuperan nuestra capacidad de atención; Antonio Damasio explicó que pensamos con todo el cuerpo y no únicamente con el cerebro; y las investigaciones de Marily Oppezzo muestran que caminar favorece la generación de ideas nuevas. Dicho de otra forma: caminar cambia la forma en que pensamos.
Pasear con un objetivo de observación cambia activamente la forma en que nuestro cerebro procesa la información, pasando de un estado de automatismo a uno de alta plasticidad y atención plena. Cuando caminas sin rumbo, tu cerebro opera en “piloto automático”. Al asignarle una tarea de observación, modificas su química y conectividad funcional. La atención plena altera la percepción del tiempo).
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ToggleCon este ejercicio descubrirás que cualquier territorio puede convertirse en una experiencia cuando aprendemos a observarlo con otros ojos e incorporado en el cuerpo. Si te es posible, invita a un grupo de personas que te acompañen.
Un recorrido experiencial es una forma de descubrir en el propio territorio aquello que a simple vista pasa desapercibido.
Paso 1. Preparar
Elige un espacio cerca de tu casa o trabajo. Puede ser una calle de tu colonia, un mercado, el centro de tu pueblo o un parque de tu barrio. Espacio elegido: _________________________________. Punto de llegada y retorno _________________ (unos 15 minutos caminando a tu paso normal).
Consigue una libreta que funcione como bitácora, una cámara, un geoposicionador y una grabadora que pueden estar incorporados a un teléfono móvil.
Usa ropa y zapatos cómodos y adecuados para el clima.
Paso 2. Filtro de novedad
Anota la hora de partida en la bitácora y camina hasta el punto de llegada a tu paso normal. Camina en silencio. Tu objetivo es buscar estímulos visuales específicos que normalmente pasarían por alto. Este tipo de búsqueda activa por descubrimiento se asocia con mayor participación de la corteza prefrontal y de los circuitos cerebrales de recompensa, los mismos que se activan cuando encontramos algo nuevo o resolvemos un pequeño acertijo visual.
En el camino identifica 5 patrones geométricos repetitivos en la naturaleza o la arquitectura: fractales en hojas, grietas en el pavimento, formas de ventanas.
Al llegar al punto de llegada pregúntate:
- ¿Qué vi que no había notado antes?
- ¿Quién más está en este espacio y qué está haciendo?
- ¿Qué le preguntaría a alguien que vive o trabaja aquí?
- Si viniera por primera vez, ¿qué me parecería confuso, incómodo o inseguro?
Anótalo en la bitácora. ¿Notas algo diferente por el simple hecho de haber decidido observar con atención.
Paso 3. Aislamiento sónico
Deténte un minuto completo con los ojos cerrados e intentan aislar el sonido más lejano que puedas escuchar y luego el sonido más cercano (como tu propia respiración). Al cerrar los ojos, el cerebro redirige recursos atencionales de la vía visual hacia el procesamiento auditivo, lo que puede agudizar temporalmente la percepción de sonidos que normalmente pasan desapercibidos.
Anota en la bitácora la hora y lo qué escuchaste.
Paso 4. La fábrica de historias
Prepárate ahora para identificar lo valioso, las características multisensoriales del espacio: Vista: colores, formas, estructuras, orden o desorden. Oído: ruidos, música, voces, sonidos naturales. Olfato: aromas de alimentos, flora, residuos o contaminación. Tacto: texturas de caminos, edificaciones, superficies. Gusto: productos locales, alimentos típicos, bebidas.
Comienza a caminar de regreso. Ve despacio. Detente ante al menos tres objetos o espacios que llamen tu atención. Pueden ser los que anotaste en la bitácora en el filtro de novedad del paso 1 u otros que ya habías descubierto, que sabías que estaban ahí, pero no los habías analizado con calma, por ejemplo: un árbol viejo, una cerca, una piedra, una grieta en el suelo, una auto. Toma una fotografía.
Para cada objeto que elijas, registra en la hora en la bitácora la hora en que lo elegiste. Ponle nombre y escribe una descripción multisensorial de tres o cuatro líneas sobre ese detalle y una pequeña historia que refleje cómo piensas que llegó ahí y que le depara el destino en otras tres o cuatro líneas.
Ejercicios como este que nos llevan a observar con detalle y construir un relato, involucran al hipocampo: una región clave en la memoria espacial y episódica, y ayudan a que el lugar y el detalle observado queden mejor consolidados en la memoria.
Paso 5. Conexiones sinápticas
Para consolidar tus nuevas conexiones sinápticas, anota la hora en la bitácora las respuestas a estas tres preguntas rápidas:
- ¿El paseo se sintió más largo o más corto de lo habitual? ¿Más largo o más corto de regreso?
- ¿Qué descubrimiento fue el más sorprendente? ¿Sentiste que al descubrirlo se desactivó tu piloto automático?
- ¿Cómo sientes tu nivel de estrés o claridad mental en comparación con el inicio?
Después ancla tu memoria anotando tus hallazgos multisensoriales:
Vista (colores, formas, orden o desorden):
Oído (ruidos, voces, música, silencio):
Olfato (aromas de comida, flora, contaminación):
Tacto (texturas del piso, edificaciones):
Gusto (si probaste algo local):
Si pasearon en grupo, que cada persona comparta:
- ¿Qué aprendí de este espacio que no sabía hace 45 minutos?
- ¿Coincidió lo que observamos con lo que esperábamos encontrar?
- Si tuviéramos que resolver una sola cosa de las que encontramos, ¿cuál sería y por qué?
- ¿Qué le contarían a alguien que nunca ha caminado por aquí?
Si notas que la conversación se estanca o que solo una voz está dominando, es normal. Al final den espacio a que hable quien menos ha hablado.
Paso 6. Actuar
Cierra el ejercicio con un compromiso pequeño y concreto. No necesita ser ambicioso, solo real. Por ejemplo:
- Voy a compartir un hallazgo con alguien que pueda actuar sobre él (vecino, autoridad local, colega).
- Voy a repetir este mismo recorrido en otro horario o día para comparar.
- Voy a proponer este ejercicio a mi equipo o comunidad como primer paso de un recorrido experiencial completo.
- Voy a documentar nuevos hallazgos en mi bitácora.
- Otro: _______________________________________________
Paso 7. Comparte en comunidad
Comparte en el foro tus hallazgos. Puedes tomar fotos a tu bitácora o solo anotar las conclusiones del ejercicio.
Cuando estés listo/a para un recorrido experiencial completo con tu comunidad, vuelve al artículo “Recorridos experienciales: caminar el territorio como herramienta de investigación, aprendizaje y comunidad” para:
- Diseñar el equilibrio entre estructura y flexibilidad
- Definir los objetivos
- Preparar guías de entrevista si tu objetivo es comprender o documentar







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